Encontré la madriguera
me arrastré furioso
como abalanzándome
ablandando la tierra con el rostro
Era largo el túnel
me bañé de pequeños granos de arena
al cabo llegué a un claro muy oscuro
respiré aliviado pero tenso
Entonces vino a mí
me salió al encuentro como un oso
embravecido iracundo asesino
lo detuve en vilo con la sola mirada
Lo que sigue no he de contarlo.

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