Perdones
I.
Mientras la carta que escribiste aquel verano y que no te devolvieron
siga siendo sagrada
seguirás vanamente intentando el estallido.
II.
Perdonar el recuerdo es dejar que me envuelva
aunque haga calor y tenga maneras de frazada
Una vez envuelto
(presa fácil del rencor y de la bronca)
incendiarme tiernamente
Vasto el fuego bastará
y sólo quedarán batatas chamuscadas
que comeré gustoso.
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