Microrelato

Era un pasillo angosto, húmedo y oscuro. Colgaban telarañas y raíces del techo y las paredes.
Hileras de agua tibia daban vida a hongos y musgos y acababan por formar charcos en el suelo que había que esquivar con sumo cuidado para no terminar con un pie mojado.
Los primeros pasos me costaron, tenía miedo ¿por qué negarlo?, me flaqueaban las piernas, me latía rápido y fuerte el corazón -pum pum, pum pum-, respiraba entrecortado, sentía que no había suficiente aire, pero todo pasó cuando vi la salida.
Es extraño, nunca me pregunté cómo fui a meterme dentro mío.

No hay comentarios: