La culpa del pulpo

De niño tenía un pecesito en la cabeza
que se movía de un sitio a otro
y me mostraba imágenes
y me contaba historias

De grande es como si me hubiera crecido un pulpo loco
que mueve sus tentáculos haciendo lío de acá para allá
y me mezcla las imágenes
y me cambia los finales de las historias

Es díficil andar por ahí
con un pulpo loco en la cabeza
A veces me pongo a extrañar
y le mando sonrisas al pecesito.

1 comentario:

Anónimo dijo...

kill the pulp