Recorrer la propia oscuridad
adelantando pasos que no se ven pero que el cuerpo sabe muy bien que ha dado
Sentir cómo decanta el miedo cada vez que los pies se apoyan
Explorar la noche con los brazos, las manos, las yemas extendidas
Descubrir que la luz de los propios ojos puede encandilar al sol
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